En la
actualidad, el sistema sanitario está siendo atacado de manera cruel e
interesada. Las decisiones tomadas en base a supuestos modelos de eficiencia
son destruidas a veces sin coherencia por aquellos mismos que las defendían con
vehemencia. En este sentido, cabe reflexionar sobre algo que parece ser una
opinión unánime entre profesionales y ciudadanía: una de las principales causas
de esta situación ha sido la falta de un plan de comunicación donde se explique
el porqué de las medidas tomadas por parte de aquellos que estamos al frente de
la gestión sanitaria.
Desde todos los sectores se hacen las siguientes
preguntas ¿cómo puede ser que no se expliquen los porqués y los para qué?, ¿que
no se defienda el proyecto por parte de los lideres? ¿en base a que se toman
las decisiones?
La sociedad en estos momentos ya no es lo que era hace
30 años, necesita (y quiere) tener el conocimiento. Poder entender, tener la
certeza de que las personas que lideran las organizaciones sanitarias son
honestas, trasparentes y saben lo que hacen.
Por tanto es oportuno compartir la lectura de dos
entradas de blog. Una de ellas tiene que ver con los proyectos y es la que
compartía Sergio Minué a través de su Blog “El Gerente de Mediado” el pasado 26
de enero “El coste de la ocurrencia” y que empezaba con una cita de Katherine McDonald “Los decisores
políticos y gestores deberían ser cautos antes de invertir recursos significativos
para implantar intervenciones sin evidencia demostrada de su valor, aunque
parezca que “tienen sentido”. Este post, de obligada lectura, finalizaba concluyendo que parece imprescindible
establecer una moratoria en ocurrencias organizativas de los diferentes
servicios de salud. Sin análisis previos de su viabilidad, oportunidad y
efectividad, sin negociación con sus profesionales y sin evaluaciones rigurosas
de sus resultados.
La segunda entrada tiene que ver con la comunicación
por parte de aquellas que tomamos decisiones :“El silencio del directivo” : un post desde el blog “Salud con cosas” donde Miguel Ángel
Máñez, afirmaba que los directivos y
muchos jefes se mantienen en silencio, sin opinar o, lo que es peor, sin
opinión. Y en el que Fran Sánchez Laguna nos animaba a utilizar las redes
sociales para compartir, colaborar, ser cercano, trasparente y tener una
actitud abierta.
Y es que, entre las competencias de los directivos para conseguir el buen gobierno de las organizaciones sanitarias deben estar, sin ninguna duda, la capacidad de comunicar con valentía, de compartir ideas y proyectos y además, con la humildad de aceptar las opiniones, que procedan de cualquier persona. ¿Estamos preparados para ello?.
Un saludo.